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Lunes 10 de febrero

El Tigre no pudo ante Blooming

The Strongest y Blooming igualaron sin goles en un partido que debió tener un ganador, y ese debió ser el Tigre porque, sobre todo en la primera mitad, se llevó por delante a su adversario, aunque no encontró la forma de vencer al joven golero Alquiza, convertido en la gran figura del lance al sacar varias pelotas que tenían destino de red. Para el Tigre fue una de esas tardes en que, a pesar de dominar de principio a fin y crear claras opciones con sello de gol, no pudo vulnerar el pórtico de enfrente, y eso que machacó insistentemente y lo hizo apelando a todo tipo de recursos, pero al fin de cuentas nada de eso fue suficiente. Completamente superior en el primer periodo, tal vez llegando a ser a ratos el equipo que se acerca más al ideal de su funcionamiento colectivo, fue cuando más opciones tuvo The Strongest, que al minuto de iniciado el juego ya estuvo cerca de convertir ante un Blooming timorato en exceso y cuya única apuesta fue defensiva.

Esta vez el agua fue al cántaro en abundancia pero éste no se rompió, y aunque parecía que tarde o temprano el gol llegaría, lo cierto es que Blooming pudo conservar su arco invicto y The Strongest debió conformarse con el empate. Para los atigrados, el partido tuvo dos partes muy diferentes una de otra; todo lo claros que fueron en el primer tiempo -- con seis o siete opciones con sello de gol incluidas, con un andamiaje de mitad de cancha sencillo pero efectivo excepto en la puntada final, y desarmando todas las líneas de su oponente con gran facilidad -- no lograron serlo en el segundo, en el que la actitud fue otra, como de conformismo, y emergieron inseguridad e imprecisiones que desdibujaron al equipo de la primera fracción. Además, en la segunda mitad Blooming ya no fue tan timorato y tampoco endeble al extremo, se paró más seguro de sí y mejoró la marca, lo que no quiere decir que haya equilibrado el juego, porque The Strongest fue siempre el de la iniciativa y las jugadas más claras de gol, aunque al final todo lo que hizo el celeste le bastó para conseguir un empate a las claras inmerecido.

The Strongest tuvo momentos más que interesantes, desde el minuto en que Morejón se fue al fondo por la izquierda y su centro fue mal definido por Coelho, hasta los desbordes de Ledezma, que fue una pesadilla para los visitantes, pasando por los cabezazos de Gigena, que tuvo que agarrarse la cabeza unas tres veces después de ver que Alquiza le decía no. ése fue el Tigre del primer periodo que a pesar de no haber convertido ningún gol dejó en el público una sensación agradable. Lo que no ocurrió en el segundo periodo, cuando pareció que influyó el hecho de que el gol no llegaba nunca, pero al mismo tiempo fueron menos las ocasiones, cada vez más confusas, y con desaciertos incluidos como cuando Ledezma quedó solo ante Alquiza y no pudo liquidarlo, ante la incredulidad de 15 mil personas. A los 47 minutos, un cabezazo de Olivares con sello de gol sirvió para que otra vez el arquerito beniano de Blooming demostrara que era su tarde, mientras el Tigre comprendía que no era la suya, por más intentos que hacía por ser el ganador.



Lunes 3 de febrero

El Tigre cenó gallina

El Tigre se adueñó del primer superclásico del año, al derrotar a su tradicional adversario por tres goles contra uno, en partido jugado en el estadio Hernando Siles de Miraflores que comenzó entre vítores y aplausos para terminar entre silbidos y ácidas críticas. Mientras duró el fútbol y los equipos actuaban con todos sus jugadores, el primer clásico paceño del 2003 pintaba para bonito. The Strongest copó el medio sector con Coelho, Arteaga y Cristaldo, un acierto del técnico Luis Orozco porque fue más que Bolívar en ese sector.

Una jugada de Gutiérrez, quien encara por la derecha frente a Cristaldo permitió que Guiberguis marcara el primero, ganaba Bolívar; pero Webber en una actitud insólita le puso un codazo a Robert Arteaga y, claro, el enérgico juez Max Flores sacó el cartón rojo expulsándolo. Después de este hecho, el plantel de Tembladerani quedó en inferioridad numérica, pero Soria no varió su esquema aún conociendo que el medio sector restaba concediendo ventajas. El Tigre se fue con todo y en una acción que no representaba un riesgo para Bolívar, el defensor Lígori perdio en una jugada aérea con Ledezma, quien lo presionó, ganó y definió con clase para marcar la igualdad temporal.

El resultado comenzó a sacar de sus casillas a los celestes, los experimentados Tufiño y Fernández comenzaron a mandar balones a las tribunas, Oscar Sánchez y Lígori se enfrascaron en las habituales quejas contra el réferi, cuando lo ideal hubiera sido aportar con más entrega y voluntad para sacar adelante el partido. Flores comenzó a perder su autoridad para dar paso al desacato. Botero se fue por doble amarilla, luego el volante Tufiño siguió el mismo camino. El penal que ejecutó y marcó Sandro Coelho permitió la diferencia a favor del Tigre. Después vino el tercero convertido por Diego Cabrera tras una magnifica triangulación entre Coelho, Ledezma y Cabrera.

El tercer tanto fue el caldo que cultivó para que se generara el desorden que luego se transformó en bochorno. El árbitro, definitivamente, careció de autoridad para frenar, en su momento, el juego brusco de ambos bandos. Como si fuera poco, el ingreso de los hinchas que a vista y paciencia de la policía se pasearon por el terreno de juego con actitudes reñidas contra la moral, el bochorno se transformó en caos y la vergüenza enlodó un espectáculo futbolístico que prometía ser la fiesta del fútbol paceño. La revancha será esperada con ansiedad como nunca antes y la expectativa ya comenzó con el final del encuentro que no terminó porque fue suspendido a los 75 minutos por falta de garantías para su prosecución.

El Diario.net: Cuando faltaban mas o menos 15 minutos para que finalice el juego, un desadaptado de celeste emerge desde las tribunas e invade el campo de juego, para hacer señas obscenas a la barra rival. Ante esa eventualidad y la negativa de seguir jugando por parte de los jugadores de Bolívar, no le quedó otra al árbitro que suspender el compromiso.

El rendimiento individual de los Tigres

Mauricio Soria: Discreto desempeño. Nada pudo hacer en el gol en contra, aunque luego se mostró sereno. 5
Ronald Gutiérrez: Al inicio le costó controlar a Colque, pero luego se proyectó de manera continua. 5
Marcelo Carballo: Marcó al rival muy lejos de su área grande. Es uno de los más aguerridos en la zaga. 5
Eduardo Jiguchi: Fue el último hombre. Apeló al juego brusco en la marca, con ello impuso presencia. 6
Martín Martos: El más bajo de la zaga. Impreciso en la marca, aunque se mostró voluntarioso. 4
Diego Villalba: El mejor de la defensa. En el duelo con Ribeiro ganó y se proyectó. 6
Robert Arteaga: Fue desequilibrante, el hombre clave que marco bien, provoco expulsiones y el penal que dio la ventaja al Tigre. 7
Luis Cristaldo: Fue el motor en la marca y proyección, aunque se cansó demasiado pronto. 6
Sandro Coelho: Marcó la pausa en el medio. Empeñoso, dinámico y creador, pero no es el 10 que necesita el equipo. 6
Froilán Ledezma: Fue la figura del cotejo. Luchador, agresivo y fuerte. Anotó el primer gol. 8
Diego Cabrera: Es veloz, anotó un gol, pero le falta mayor seguridad y juego de conjunto. 6

La Razón.com: Lo mejor del clásico se vio en el primer tiempo. En ese período, The Strongest fue más que Bolívar y más allá de las consideraciones sobre los gruesos errores del árbitro Max Flores y su asistente Aracely Castro, el equipo atigrado justificó la victoria por 3-1 sobre su rival . . . Para evitar la goleada ingresó un hincha y luego otro cuando el espectáculo cedió a la bronca.

El bochorno académico

Con la expresión de miedo y preocupado porque la avalancha de insultos iba en aumento, el árbitro Max Flores decretó la finalización del cotejo cuando habían transcurrido 35 minutos del segundo tiempo; de inmediato se fue a su camarín resguardado por los escudos de los policías. Ingresó al camarín en forma apresurada y tres minutos después también ingresó a ese recinto el dirigente de la Academia Jorge Espejo para pedirle que se someta a un test de alcoholemia. "Se lo vio en el restaurante Paitití y nos dijeron que estuvo consumiendo algunas bebidas. Nos lo dijo un reportero", afirmó Espejo. Consultado sobre este tema el periodista en cuestión dijo que lo había visto consumiendo unos jugos.

En el segundo tiempo se jugaron sólo 29 minutos, de los cuales al menos 15 transcurrieron entre balones fuera del terreno, discusiones y jugadas cortadas. Flores sobredimensionó su trabajo y sin darse cuenta pronto asumió un rol protagónico. No todos fueron errores suyos, porque desde el sector de Preferencia le hizo un flaco favor su asistente Aracely Castro, quien en los encuentros de la Liga dejó serias dudas sobre su conocimiento del reglamento.


Se salvaron de una goleada

A los 38 minutos del segundo tiempo, cuando ya habían transcurrido 8' de estar interrumpidas las acciones debido a una invasión del terreno de juego por parte de unos delincuentes, Max Flores -- que ya no aguantaba más la presión -- decidió suspender el clásico paceño para dar por finalizado el bochorno instalado en Miraflores. Los academicos culparon a Flores por haber embarrado el encuentro, como consecuencia de sus decisiones en el terreno de juego, pero la historia negra de este clásico, que pasará al olvido como un triste episodio no repetible, tiene otros entretelones. Faltando dos horas para el inicio del cotejo, los organizadores se percataron de que no había sido designada la terna arbitral; la responsabilidad había sido encomendada a Bolívar . El presidente del comite de arbitros, óscar Soria, reveló ayer que nadie se ocupó de convocar a los jueces. La emergencia hizo que Max Flores fuera invitado desde el mismo estadio a arbitrar un partido que no estaba en sus planes y para el cual no se había preparado. Cuando el partido se inició con varios minutos de retraso, también comenzaron a desnudarse los fallos arbitrales que la gente de Bolívar entendió, ironicamente, que eran premeditados para perjudicarle. La apreciación de Flores casi nunca fue compartida por los bolivaristas, que creyeron que no estaban equivocados al pensar mal del referí cuando éste anuló, pero por indicación de su asistente Castro por posición adelantada, un gol de Tufiño.

el delincuente Roly Catacora Lo peor vino después, en el inicio del segundo tiempo. El árbitro dio penal a favor de The Strongest un claro empujón de Tufiño contra Arteaga; Coelho convirtió el gol, pero los bolivaristas ya no querían saber nada. La discutida actuación de Max Flores fue hasta ahí; no le quedó otra que volver a apelar a la tarjeta roja dos veces más: a Botero y a Tufiño, que fueron con ganas de matar a Carballo y Casado, respectivamente. Los jugadores de Bolívar habían decidido contribuir al escándalo y ensuciaron más el partido, hasta hacerlo insostenible. La parte final del escándalo fue obra de delincuentes bolivaristas: un marginal saltó desde la tribuna norte y se paseó por el terreno de juego, fue a provocar -- con poses obscenas -- a los atigrados e hizo de las suyas ante la pasiva mirada de la Policía, que reaccionó con reflejos de tortuga para poner orden. Otros dos hinchas del mismo sector causaron más desórdenes, que no pasaron a mayores; mientras el árbitro, rodeado de jugadores de Bolívar que no querían seguir, optó por poner fin al partido que había aceptado dirgir sólo por hacer un favor a la dirigencia celeste.


Celestes no tienen honor

La dirigencia de The Strongest lamentó los incidentes que derivaron en la suspensión del clásico amistoso. El presidente Sergio Asbún señaló que "es una pena y está muy mal lo que ha pasado al final". "Respeto mucho a los jugadores de las diferentes instituciones, pero creo que tanto los jugadores de Bolívar como los hinchas de la curva norte necesitan un baño de humildad", manifestó Asbún.

Si la dirigencia atigrada estuvo molesta por el final de ayer, los jugadores también expresaron su rechazo frente a lo ocurrido. El experimentado golero Mauricio Soria afirmó que hay un marcado error de parte de los hinchas, que "están confundiendo y no ayudan a que nosotros podamos trabajar con honestidad y tranquilidad". En este sentido, dijo que cuando uno de los hinchas bolivaristas ingresó al campo de juego, él tuvo tiempo para percatarse de que lo iba a agredir, "pero me pregunto qué hubiera pasado si no me hubieran alertado, seguro que me hubiera dado un golpe". Marcelo Carballo afirmó que hay que saber ganar y perder, "el año pasado ganaron (los de Bolívar) un clasico, sabemos que nadie quiere perder un clásico y lo importante es tener la cabeza fría y no afear al espectáculo". El zaguero agregó que ellos no influyeron "para nada en la actuación del árbitro que cobró lo que tenía que cobrar". Luis Cristaldo también se mostró contrariado por algunas actitudes mostradas en el campo por sus rivales. "No sé lo que pasó con óscar Sánchez, yo le dije al árbitro que tenía que terminar el partido como corresponde, que un partido de fútbol merece que se termine con los jugadores dentro la cancha y eso fue lo que le pedí; por ahí no le gustó a Sánchez, pero pienso que una persona no debe jugar si no aguanta perder, debe dedicarse a otra cosa".


Sinvergüenzura sin límites

No hubo jugador celeste que no echara la culpa de lo sucedido al árbitro del partido. El capitán Luis Gatty Ribeiro dijo que el referí se encargó de ensuciar el encuentro. "Un clásico siempre es un partido de alta intensidad, donde nadie quiere perder, y se pone a un árbitro que parece que recién está empezando", reclamó Ribeiro, quizás sin saber que a Max Flores lo llamaron de emergencia dirigentes de Bolivar para cubrir un error de los organizadores del cotejo. Ribeiro fundamentó sus apreciaciones al señalar que la primera equivocación fue la falta que le cometió Eduardo Jiguchi a Joaquín Botero y no lo expulsó. "Posteriormente simularon un codazo y sacaron roja a un jugador de Bolívar (Webber)". Botero dijo esto: "Hay que reconocer que The Strongest estaba jugando mejor que nosostros en los primeros minutos, pero el árbitro empezó a cometer mucho errores que acabaron por arruinar el espectáculo", manifestó.


La palabra de Froilán Ledezma

Sobre su rendimiento, que fue calificado de "bueno e interesante" por la prensa local, Ledezma opinó: "Yo vine a demostrar que puedo serle útil al equipo. Los dirigentes confiaron en mí y no puedo defraudarlos. Espero seguir en esa senda en los próximos partidos. Me falta un poco más de fútbol para encontrar el ritmo ideal, pero eso se encuentra con el tiempo. Apenas llegué hace un mes y creo que puedo dar más". Sobre la actitud negativa que embromó el clásico, el costarricense manifestó: "Es una pena que cosas que estén fuera de la cancha empañen un partido de fútbol. Si bien son los hinchas los que apoyan y alientan, lo mejor que deben hacer es eso, porque un equipo sólo se levanta de esa manera". Respecto al grupo humano con el que cuenta el plantel atigrado sostuvo: "Encontré un buen grupo, en el que cada uno pone su cuota para que el beneficio sea general. Al paso que vamos podemos luchar por el título del fútbol boliviano y hacer una buena campaña en la Copa Libertadores de América". Sobre una posible convocatoria a la selección de su país, dijo: "Por ahora estoy pensado en el Tigre, si hay posibilidades bienvenido sea".


Habla Coelho

"The Strongest salió a ganar y lo hizo con buen fútbol. Es una victoria que nos motiva a seguir trabajando para encontrar un patrón de juego que nos permita cumplir una buena actuación de la Copa Libertadores de América y el torneo de la Liga de este año", dijo el mediocampista brasileño del Tigre, Sandro Coelho. Agregó que "hay mucha mentalidad ganadora en el equipo, porque los jugadores de ayer y hoy estamos comprometidos a buscar logros importantes para beneficio de los dirigentes y la hinchada que nos apoya en las buenas y en las malas". Sobre el ingreso de los delincuentes celestes al campo de juego, Coelho dijo: "Es una actitud mala que empañó el espectáculo. Es la primera vez que veo una de estas cosas en los siete años que vivo en La Paz. Es raro que la gente invada la cancha porque su club está perdiendo". Consultado que por este hecho se nota la inseguridad en los estadios, el brasileño afirmó: "Si la Policía hubiera tomado medidas precautorias el clásico hubiera continuado hasta el final, pero lamentablemente no se tomaron los recaudos necesarios".


El profe Orozco

"Por diferentes razones el balance para The Strongest fue positivo, aunque algunos hechos antideportivos hayan empañado un espectáculo deportivo", manifestó el director técnico, Luis Orozco. Comentó que en el primer tiempo "el equipo tuvo virtudes y cometió algunos desaciertos, pero el saldo siempre ha sido favorable para The Strongest porque permanentemente buscamos profundidad, verticalidad y el arco rival, algo que nos redituó empate temporal. De a poco estamos agarrando ritmo de competencia. Se nota más orden, mejores coordinaciones y hay menos descompensación. Vamos por buen camino".

Por otro lado elogió la disciplina táctica individual, luego las coordinaciones y la táctica de líneas funcionará por gravitación. Con esta victoria no nos tenemos que conformar, porque a veces encubren falencias y errores, pero el de ahora los vamos a utilizar como un factor de motivación".

Sobre ganar el clásico, apunto que "es importante por el historial institucional de The Strongest, además que la gente tuvo vocación y mentalidad ofensiva. El triunfo de hoy fue de todos".

Sobre las nuevas contrataciones, dijo que "la mayoría respondió de acuerdo a sus antecedentes pero esperamos mucho más de ellos porque tienen condiciones, capacidad y motivación. Algunos no tuvieron las oportunidades para mostrarse pero en los siguientes partidos podrán hacerlo y luego daremos un informe".

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